La reconocida empresa vitivinícola Zorzettig ha dado un paso significativo al inaugurar Cantina Viva, su flamante sede en la pintoresca región de Spessa di Cividale, en la provincia de Udine. Este ambicioso proyecto, liderado por Annalisa Zorzettig, establece un punto de encuentro donde la elaboración de vinos, la recepción de aficionados y la preservación de la historia familiar convergen armoniosamente, todo ello en el corazón de los célebres Colli Orientali del Friuli.
La apertura de Cantina Viva marca un hito en la trayectoria de una empresa con raíces que se extienden hasta 1874. La visión de la familia Zorzettig va más allá de una simple planta de producción y envejecimiento; busca optimizar los procesos internos, centralizar la actividad productiva y mejorar las condiciones laborales, al mismo tiempo que fortalece el vínculo con la comunidad local y con aquellos que desean sumergirse en el universo del vino.
La construcción de este innovador complejo ha logrado una integración magistral, fusionando una estructura preexistente con una moderna extensión. La antigua cava de barricas se mantiene activa, resguardando cosechas históricas y honrando la herencia de la casa. Esta fusión de lo antiguo y lo nuevo subraya la filosofía de la empresa: la calidad del producto final es inseparable del bienestar y el esmero de cada persona involucrada en su creación.
El evento inaugural contó con la presencia de destacadas personalidades, incluyendo a Attilio Vuga, alcalde de Cividale, monseñor Livio Carlino, arcipreste de Cividale, y Stefano Zannier, consejero regional de Agroalimentación, Recursos Forestales, Pesca y Montaña de Friuli Venezia Giulia. Luciano Ferraro, subdirector de Corriere della Sera, y Tommaso Cerno, director de il Giornale, fueron los encargados de conducir la presentación. Asimismo, intervinieron Francesco Lollobrigida, ministro de Agricultura, Soberanía Alimentaria y Bosques de Italia, y Matteo Zoppas, presidente de la Agencia para el Comercio Exterior italiana, quienes resaltaron la importancia del sector vinícola en la economía nacional y el potencial del sello Made in Italy.
Annalisa Zorzettig compartió la aspiración de su familia de crear “un lugar que refleje nuestra forma de trabajar y de experimentar el vino”. Para ella, el futuro de la compañía reside en la capacidad de innovar sin renunciar a su esencia. Este principio se encarna en el diseño del proyecto y en el nombre elegido, Cantina Viva, que simboliza la doble misión del espacio: producir vinos excepcionales y abrir las puertas al público.
La nueva bodega ofrece una experiencia enoturística integral que trasciende la simple degustación. Los visitantes pueden explorar la histórica bodega del siglo XVIII, las modernas instalaciones de producción y recepción, los viñedos circundantes y el majestuoso paisaje. El objetivo es que cada visitante comprenda la dedicación que hay detrás de cada botella: el terruño, el meticuloso proceso, las decisiones agronómicas y el compromiso de las personas en cada etapa.
La arquitectura del edificio, que se integra armoniosamente con la topografía del terreno, minimiza su impacto visual. La elección de materiales como hierro, vidrio, madera y piedra arenisca local, confiere a la estructura un estilo contemporáneo que, según la bodega, honra la rica tradición rural del Friuli.
En cuanto a la sostenibilidad, Cantina Viva implementa tecnologías avanzadas para optimizar la eficiencia energética, reducir el consumo y reciclar agua. Estas iniciativas complementan el compromiso previo de Zorzettig con la biodiversidad. La finca ha conservado diversas especies de árboles frutales autóctonos, como manzanos, perales, cerezos y ciruelos, con el propósito de restaurar la diversidad agrícola que históricamente caracterizó los Colli Orientali.
La conexión con la historia de la casa se manifiesta en dos espacios emblemáticos: la Library, que alberga botellas y añadas históricas, constituyendo un valioso archivo de la trayectoria de la empresa; y el Focolare, que evoca el ambiente hogareño tradicional friulano, donde las familias campesinas compartían comidas y conversaciones. Hoy, este espacio funciona como sala de bienvenida para los invitados, mientras que la cocina del personal mantiene viva la costumbre de compartir almuerzos.
La inauguración coincide con una nueva dirección en la enología de Zorzettig, marcada por la colaboración con el enólogo Luca D’Attoma desde 2026. Esta alianza busca profundizar en la singularidad de cada viñedo y potenciar la capacidad de los vinos para reflejar su origen. Esta estrategia se basa en el equilibrio de la vid y en una intervención mesurada en bodega, respetando la identidad intrínseca de cada variedad.
Cantina Viva también es parte de la renovación de la identidad de marca de Zorzettig, desarrollada en colaboración con el estudio Idee Materia, dirigido por Antonio Dore. Este proceso incluyó el rediseño de las líneas Tenaci y Myò, así como etiquetas, materiales promocionales y comunicación digital. De esta iniciativa surgió la frase “imperfect by choice”, que la empresa interpreta como un rechazo a la homogeneidad y una búsqueda constante de la excelencia.
La marca asocia la colección Tenaci con la tenacidad de quienes cultivan la tierra con respeto y construyen valor a lo largo del tiempo. Myò, que en friulano significa “mío”, se destina a la selección de vinos más representativos de la identidad de la bodega, elaborados a partir de viñedos cuidadosamente elegidos y cultivados con esmero. Con Cantina Viva, Zorzettig fusiona la revitalización de su imagen, su evolución enológica y la reorganización de su producción en un único espacio físico, diseñado para la eficiencia operativa y la acogida de visitantes.
