Cultura Alimentaria

La Copita Asturiana: Un Rincón Auténtico de Asturias en Madrid y su Fama Cinematográfica

Oct 02, 2026•8 Min de Lectura

En el corazón del barrio de La Latina en Madrid, se encuentra La Copita Asturiana, un establecimiento que ha resistido el paso del tiempo, manteniendo su esencia y tradición. Recientemente, este lugar emblemático ha ganado una nueva ola de popularidad gracias a su aparición en la película “La bola negra” de Javier Calvo y Javier Ambrossi, conocidos como Los Javis. La mesa de la tercera izquierda se ha convertido en un punto de interés para muchos, no por su ubicación privilegiada, sino por la emotiva escena que allí se desarrolla entre Lola Dueñas y Carlos González. Este fenómeno ha transformado una taberna de barrio en un destino cultural, atrayendo a visitantes que buscan experimentar la magia del cine y, al mismo tiempo, disfrutar de la auténtica cocina asturiana.

La historia de La Copita Asturiana se remonta a 1959, cuando abrió sus puertas como una típica taberna de barrio, ofreciendo vinos, raciones y un espacio para las partidas de dominó. A lo largo de las décadas, el restaurante ha conservado su arquitectura original, desde los azulejos y el mostrador de estaño hasta las mesas de mármol y una fachada protegida por el Ayuntamiento de Madrid. Esta fidelidad a su pasado le otorga una autenticidad única, que lo diferencia de muchos locales que intentan recrear una estética vintage. Su cocina, con platos asturianos clásicos como la fabada, fabes con almejas y pote, ha sido clave para su supervivencia y para mantener viva la tradición culinaria de Asturias en la capital española.

La elección de La Copita Asturiana como escenario para “La bola negra” no fue casual. Los Javis buscaban un lugar que exudara historia y carácter, un espacio que contara una historia por sí mismo. La escena filmada allí, caracterizada por la tensión y la espontaneidad, se vio enriquecida por el ambiente genuino del restaurante. Incluso un gesto improvisado de lanzar una cerveza, se integró perfectamente en la narrativa, haciendo que la mesa pareciera un lugar donde la vida real sucede, no un mero decorado. Esta decisión ha dotado al establecimiento de una nueva capa de significado, uniendo su legado gastronómico con el mundo del cine.

Desde el rodaje, que tuvo lugar aproximadamente un año antes del estreno, La Copita Asturiana ha sido testigo de un interés creciente por parte de los fans de la película. Personas de todas partes, incluso visitantes internacionales como una clienta japonesa que viajó después de ver la película en Toronto, han acudido en busca de la famosa mesa. Este fenómeno resalta cómo el cine puede transformar un espacio cotidiano en un punto de referencia cultural, ampliando el alcance emocional de un negocio local. La Copita Asturiana, que antes pertenecía únicamente a La Latina, ahora forma parte del imaginario de espectadores de todo el mundo.

La propuesta culinaria del restaurante se enfoca en la comida tradicional asturiana, utilizando ingredientes de calidad como fabes seleccionadas, embutidos de Tineo y azafrán manchego. Es una carta pensada para disfrutar de los sabores auténticos, sin buscar las últimas tendencias. La combinación de este enfoque gastronómico con la fama cinematográfica crea una experiencia única para los comensales. Aquellos que visitan el lugar para revivir la escena de la película, también descubren una rica tradición culinaria y un ambiente que narra una historia mucho más antigua que la de la pantalla grande.

En el panorama actual de Madrid, donde existe una fascinación por los locales con historia, La Copita Asturiana sobresale por su autenticidad. No ha tenido que construir una estética artificial, sino que sus elementos originales, como el mostrador y los azulejos, son parte intrínseca de su identidad. Incluso su rótulo de vidrio exterior ha sido restaurado para preservar su aspecto original. Este carácter genuino fue, sin duda, lo que Los Javis percibieron: un lugar que ya poseía su propia narrativa, sus propios personajes y una atmósfera vibrante sin necesidad de artificios. La fama cinematográfica, si bien importante, solo añade un capítulo más a la extensa trayectoria de este icónico restaurante. Sentarse en La Copita Asturiana es sumergirse en una historia de sabor, tradición y, ahora, también de cine.

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