A medida que los días de verano llegan a su fin y la rutina se vislumbra en el horizonte, la transición puede sentirse desafiante. Sin embargo, el período que marca el final de agosto y el inicio de septiembre posee una atmósfera particular que invita a la reflexión y al disfrute, especialmente con la compañía adecuada de una buena bebida. Este momento es propicio para explorar vinos que ofrecen una experiencia sensorial acorde con la estación, desde tintos ligeros hasta blancos que no requieren un frío extremo, y rosados que evocan la alegría estival. La clave es saborear cada trago sin prejuicios, permitiendo que el gusto personal guíe la elección, y así convertir el adiós al verano en un brindis memorable.
En este espíritu de celebración y despedida de la temporada cálida, hemos compilado una cuidada selección de ocho vinos que se presentan como el maridaje ideal para estos días. Cada botella, con su propia historia y carácter, está pensada para acompañar los momentos de relajación y los encuentros, ofreciendo una diversidad de perfiles para todos los paladares. Desde etiquetas con arraigadas tradiciones hasta propuestas innovadoras, la lista es un homenaje a la riqueza del mundo vinícola y a la posibilidad de brindar por los buenos recuerdos del verano que se va, y por los nuevos comienzos que trae el otoño.
Entre las joyas de esta selección se encuentra el Son D Sol 2022 de Bodegas Marisol Rubio, recomendado por Forbes House. Elaborado en La Rizosa, Toledo, este Pedro Ximénez desafía las expectativas. Las uvas, cultivadas en suelos franco-calizos y sometidas a un clima extremo, narran una historia de resiliencia. Su fermentación en depósitos de hormigón subterráneos y una maceración parcial con pieles resultan en un blanco seco y refrescante, perfecto para los últimos días de calor, con un precio de 9,95 euros. Complementando la propuesta, el Rosé 2025 de López Cristóbal, con sus viñedos familiares a 770 metros de altura, encarna la viticultura ecológica. Este rosado de color salmón pálido, producto de una breve maceración, destaca por sus aromas a frutas rojas y cítricos, con un toque herbáceo, a un coste de 18,50 euros.
Continuando con la exploración, el Tsarapi Ámbar 2020 de Bodega Alazani nos transporta a Georgia, cuna milenaria del vino. Este vino, elaborado con uvas rkatsiteli fermentadas en qvevri subterráneos, es un testimonio del método ancestral reconocido por la UNESCO. Su tonalidad ámbar brillante despliega notas de albaricoque, higo seco y especias, ofreciendo una experiencia única por 32 euros. Desde Galicia, el Pateiro Ánfora 2020 de Bodega Pateiro, de la mano del enólogo Iván Pateiro, recupera las tradiciones del Valle del Avia. Las variedades loureira y treixadura, fermentadas espontáneamente en ánforas de barro sin la interferencia de la madera, dan como resultado un vino amarillo mineral, cremoso y sedoso, con aromas a fruta madura y bollería, valorado en 22,70 euros.
La selección también incluye el Plana Morella Sumoll 2019 de La Guixera, un vino catalán con una profunda conexión con su terruño. Pol Andsnes, un californiano afincado en el Penedès, elabora este sumoll de viñas de 1959, con maceración de cuarenta días y una larga crianza en barricas de castaño y botella. Su complejidad y autenticidad lo convierten en una expresión genuina del carácter catalán, disponible por 39,70 euros. Por su parte, el Buezo 2009 de Bodegas Buezo, de la D.O. Arlanza, es un tinto que ha madurado con paciencia, tras quince meses en barrica y más de quince años en botella. Este ensamblaje de tempranillo, merlot y cabernet sauvignon, con un color picota limpio y aromas a ciruela negra y romero, es una promesa de guarda, con un precio de 50 euros.
Finalmente, dos rosados cierran la lista, cada uno con su propio encanto. El Whispering Angel 2025 de Caves d’Esclans, un emblema de la Provenza, ha redefinido la percepción del vino rosado a nivel mundial. Con una etiqueta renovada, esta cosecha promete una expresión vibrante de cítricos y fruta roja, con una textura sedosa y un final energético, por 19,40 euros. Cerrando la selección, el Camino de Navaherreros 2025 de Bernabeleva, proveniente de los pies de Gredos, en San Martín de Valdeiglesias, es una garnacha de viñas de los años veinte. Fermentado espontáneamente en tinas de roble y con seis meses de reposo, es un vino fluido, ligero, con acidez y un marcado carácter mineral de granito, asequible por 12 euros.
Estos vinos representan una invitación a detenerse y apreciar el momento, brindando una experiencia diversa y enriquecedora. Son la compañía ideal para los últimos instantes de la estación estival, ofreciendo una gama de sabores que permiten celebrar la llegada de una nueva etapa con un toque de sofisticación y disfrute personal.
