Consejos de Cocina

Mole de Cempaschil: Una Celebraci￳n Culinaria para el Día de Muertos

Oct 14, 2026•4 Min de Lectura

En la riqueza gastronómica mexicana, emerge una propuesta culinaria que rinde tributo a la flor de cempasúchil, protagonista indiscutible del Día de Muertos. Este mole, en particular, se distingue por su originalidad al integrar los vibrantes colores y las notas aromáticas de esta flor emblemática. La combinación de pétalos de cempasúchil, chiles secos, jitomates, semillas de calabaza y ajonjolí da como resultado una salsa densa y perfumada, ideal para complementar carnes blancas o como un elemento central en cualquier banquete conmemorativo.

La preparación de este platillo requiere una atención especial en la selección de los ingredientes, especialmente el cempasúchil. Es crucial utilizar flores cultivadas específicamente para consumo, libres de pesticidas y químicos ornamentales, y evitar aquellas destinadas a floristerías o altares. Se recomienda retirar las partes verdes de los pétalos y ajustar el sabor progresivamente, ya que el cempasúchil puede aportar un ligero amargor. Para lograr la textura deseada, si la salsa resulta demasiado espesa, se puede añadir un poco más de caldo de pollo. Este enfoque garantiza no solo la seguridad alimentaria, sino también un equilibrio de sabores que realza la complejidad del mole.

Para su elaboración, se inicia con la preparación de los chiles secos, desvenándolos, tostándolos suavemente y rehidratándolos. Luego, se asan jitomates, cebolla y ajo hasta que estén tiernos y ligeramente dorados. Las semillas de calabaza y el ajonjolí se tuestan a fuego bajo hasta que desprendan su aroma. Todos estos componentes, junto con una tortilla tostada y comino, se licúan con caldo de pollo para obtener una mezcla homogénea. Posteriormente, esta salsa se sofríe en aceite hasta alcanzar una consistencia deseada, momento en el que se añaden los pétalos de cempasúchil limpios, permitiendo que los sabores se entrelacen delicadamente. Finalmente, se ajusta la sazón con sal y se sirve caliente, opcionalmente acompañado de pollo cocido, ofreciendo una experiencia culinaria que celebra la vida y la memoria.

Este mole de cempasúchil no es solo una receta, sino una invitación a explorar la creatividad en la cocina y a conectar con las profundas tradiciones culturales de México. Al integrar elementos naturales y simbólicos, este platillo nos recuerda la importancia de honrar nuestras raíces y de transformar ingredientes sencillos en obras de arte comestibles que nutren tanto el cuerpo como el espíritu. Es un reflejo de cómo la gastronomía puede ser un puente entre el pasado y el presente, enriqueciendo nuestras celebraciones y reafirmando el valor de la vida y el legado ancestral.

Artículos relacionados