Cultura Alimentaria

La Gastronomía Neoyorquina en la Secuela de "El Diablo Viste de Prada"

May 05, 20264 Min de Lectura

La ciudad de Nueva York se erige una vez más como protagonista en la continuación de "El Diablo Viste de Prada". Sin embargo, en esta ocasión, su papel trasciende el de un mero telón de fondo para transformarse en un detallado itinerario culinario que guía a los personajes a través de algunos de los establecimientos gastronómicos más emblemáticos de la Gran Manzana. Casi dos décadas después del éxito original, esta secuela nos reencuentra con Andy Sachs, quien ahora ocupa un puesto de editora de reportajes, y con la influyente Miranda Priestly y Emily Charlton, esta última convertida en una figura ejecutiva clave dentro del conglomerado Dior. La trama se desenvuelve entre los habituales dramas de la industria de la moda y superficiales encuentros sociales, pero con un apetitoso giro: la exploración de la escena gastronómica neoyorquina como elemento central de la narrativa.

Detalles de la Ruta Gastronómica de la Película

La cinta nos transporta a diversos y reconocidos puntos de la esfera culinaria de Manhattan. En el vibrante SoHo, los espectadores son introducidos a Jack's Wife Freda, un restaurante conocido por su encanto estético y su ambiente acogedor. Este lugar es testigo de una de las citas de Andy Sachs, donde la propuesta culinaria fusiona influencias israelíes, sudafricanas y judías neoyorquinas, reflejando la diversidad cultural de la ciudad. Durante el rodaje, el restaurante no dudó en compartir imágenes del set, mostrando a la actriz Anne Hathaway y a Patrick Brammall, lo que generó gran expectación entre los transeúntes.

Avanzando en la película, el ambiente se torna más relajado en Bubby's, ubicado en el distrito de Tribeca. Este establecimiento, que inició su andadura en 1990 como una pastelería, se ha consolidado como un clásico de la cocina americana. Allí, Andy comparte momentos informales con sus amistades, disfrutando de cervezas, cócteles y platos emblemáticos como hamburguesas y alitas. Más tarde, el mismo lugar sirve de escenario para una significativa conversación entre Andy y su amigo Mack, interpretado por Larry Mitchell, en la barra del local.

La sofisticación llega con Marlow East, situado en el exclusivo Upper East Side. Este restaurante, que ofrece una propuesta de cocina "New American", se convierte en el punto de encuentro para Andy y Emily, quienes protagonizan una escena en la segunda planta del establecimiento. Con motivo del estreno, el restaurante también publicó imágenes del rodaje, reforzando su conexión con el glamuroso universo de la moda.

Finalmente, el recorrido gastronómico culmina en un auténtico icono de la ciudad: el Peacock Alley Bar, en el legendario Waldorf Astoria. Este bar, conocido por su rica tradición y su clientela históricamente ligada al mundo de la moda y la alta sociedad, es el escenario de una crucial escena previa a un desfile de Runway. Allí se encuentran Nigel, encarnado por Stanley Tucci, y Amari Mari, interpretado por Simone Ashley, en un espacio que destaca por su emblemática torre de reloj central, añadiendo un toque de atemporalidad y elegancia a la narrativa.

La secuela de "El Diablo Viste de Prada" ofrece más que una simple continuación de la historia; nos invita a un fascinante viaje por la diversidad culinaria de Nueva York. La inclusión de estos restaurantes no solo añade realismo y autenticidad a la trama, sino que también subraya cómo la gastronomía se entrelaza con el estilo de vida, la cultura y las interacciones sociales en una ciudad tan dinámica como Manhattan. La película, al transformar estos espacios en parte integral de su narrativa, nos recuerda la importancia de los escenarios culinarios como puntos de encuentro y expresiones de identidad cultural, dejando una huella apetitosa en el imaginario colectivo y, posiblemente, inspirando a muchos a explorar estos rincones gourmet en su próxima visita a la Gran Manzana.

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